Comunicación y el filtro burbuja: El impacto de los algoritmos en la sociedad

 Comunicación y el filtro burbuja: El impacto de los algoritmos en la sociedad

Yaxiel Moreno Parra

Fundación Universitaria del Área Andina - Psicología


La personalización algorítmica en plataformas digitales ha transformado la comunicación en un ecosistema cerrado, donde la información filtrada refuerza una única perspectiva, generando un simulacro de la realidad, por consiguiente, limitando el criterio en la distinción de hechos y opiniones, deteriorando la comunicación y afectando la construcción de identidad individual.

Cuando las personas entran al término ‘Filtro burbuja’, concebido por el activista Eli Pariser, significa que los algoritmos han aislado a la persona de información y perspectivas de las cuáles ésta no ha presentado interés, en donde se pierde de noticias o avisos importantes. Todos los humanos que hacen uso del internet tienen como condena estar en un filtro burbuja, ya que el algoritmo no pregunta qué puede utilizar y qué no para mostrar repetidamente sobre los temas de interés que la persona busque o vaya encontrando para que en un futuro cercano solo se encuentre información relacionada de esa reciente búsqueda. 

Teniendo esto en cuenta, el problema que alberga a todos los usuarios del internet es quedarse en esa burbuja y tener solo esa perspectiva que el algoritmo brindó; No está mal, sin embargo, esa información solo es el principio o la primera capa de todo lo que conlleva esta noticia. Al no tener aquella iniciativa de investigar más a fondo esta información hace que se generen sesgos informativos y con ello, problemas al comunicar perspectivas, tener crítica propia y dejar a un lado el deseo de conocer los puntos de vista de los demás, generando inconscientemente egoísmo o desinterés.

Otra perspectiva de este conflicto es brindada por la socióloga Shoshana Zuboff, en “The Age of Surveillance Capitalism” (2019), donde argumenta que las plataformas digitales no solo filtran la información, sino que también utilizan los datos de los usuarios para influir en sus decisiones y percepciones, en donde los individuos se convierten en productos de los algoritmos, reforzando sesgos informativos y creando una realidad digital personalizada, pero en constante manipulación.

Ahora bien, la digitalización ha transformado la comunicación y el poder en la sociedad, así lo mantiene Manuel Castells, en su obra “La era de la información” (1997). Según Castells, las redes sociales y los medios digitales configuran la opinión pública y la percepción de la realidad, entonces, los algoritmos de personalización limitan la exposición a diversas perspectivas y contribuyen a la consolidación de burbujas informativas que restringen el pensamiento crítico. 

No obstante, es importante reconocer que la personalización algorítmica también ha generado varios beneficios, como por ejemplo, en la obra “Here Comes Everybody” (2008), Clay Shirky, explica que los algoritmos pueden facilitar la conexión entre personas con intereses comunes para mejorar la colaboración entre aquellas, filtrando la información que permite que los usuarios accedan a contenido más relevante para su vida cotidiana, lo que se puede decir que genera una comunicación más significativa, en donde se fortalecen comunidades. Shirky analiza cómo es que el internet y las redes sociales permiten a los usuarios compartir información y construir comunidades de forma digital.

Asimismo, David Weinberg, en su obra “Too Big to Know” (2011), explica que el conocimiento en internet permite una expansión de la información, donde los algoritmos ayudan a filtrar el caos de tanta información y hace más eficiente la navegación por contenidos complejos y al hacer esto, la personalización mejora la experiencia digital, centrando los temas como la educación, el trabajo y hasta la investigación.

Teniendo en cuenta las perspectivas anteriores, los algoritmos permiten que los usuarios accedan rápidamente a contenido relevante y adaptado a sus intereses, lo que optimiza la experiencia digital y en lugar de tener que filtrar manualmente demasiada información, las plataformas pueden ofrecer contenido más ajustado a las necesidades individuales y los gustos de la persona, en donde se vuelve útil particularmente en ámbitos como la educación y el trabajo, ya que los algoritmos pueden facilitar el aprendizaje y la productividad al proporcionar información específica y relevante. 

Teniendo en cuenta lo anterior, aunque los beneficios de la personalización algorítmica son la eficiencia y accesibilidad, el impacto que genera sobre la comunicación y percepción de la realidad no se deben de dejar de lado. El hecho de reforzar una sola visión del mundo y limitar la diversidad informativa genera una afectación en las personas, como lo es el no desarrollar el pensamiento crítico. 

Ahora bien, la personalización algorítmica ha redefinido la comunicación digital, la transforma en un ecosistema donde la información no solo se adapta a los intereses individuales, sino que también puede limitar la exposición a otras perspectivas llegando a mejorar la accesibilidad y eficiencia en la búsqueda de información, sino también riesgoso, como el refuerzo de sesgos y la reducción del pensamiento crítico, en donde para mejorar esto, es fundamental que las personas desarrollen una actitud crítica y profunda ante la información que consumen y que las plataformas adopten medidas para garantizar un acceso más equilibrado y diverso a los contenidos. 

En conclusión, aunque la personalización algorítmica ofrece beneficios, su impacto en la comunicación y la deterioración del pensamiento crítico es una amenaza para el desarrollo de la sociedad, asimismo, el hecho de la constante exposición a contenidos que refuerzan nuestras propias creencias hace que no se asimilan ideas para generar contrastes, en donde esto hace que se limiten las capacidades de cuestionamiento en cada persona. Frente a esto, se debe de exigir como usuario, una mayor transparencia a las plataformas digitales, para que permitan reconocer cuándo están inmersos en una burbuja digital y también empezar a educar sobre cómo salir de aquella. La solución no está en eliminar la personalización, sino garantizar que ésta no se convierta en una barrera para la comprensión, el diálogo y el pensamiento crítico.


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