El destino
El destino
Yaxiel Moreno Parra - Psicología
Aquel lunes Katrina se despertó, pensando que todo estaría bien y que nada cambiaría su historia de vida, pero ese día para ella sería vivir el infierno en carne propia, y todo gracias al destino. Para aquella dama, ese día iba a ser todo normal, se levantó con dolor de muñeca, con un poco de dolor de cabeza, todo era común y corriente, al menos eso decía. Como siempre, hizo su rutina: desayuno, ducha, almuerzo, cena... pero nunca esperó que ese día todo cambiaría con la muerte de un ser querido y un ser que le brindó su luz cuando ella más lo necesitaba.
Al levantarse, ella se sentía rara, una sensación en el estomago muy extraña la invadía, pero solo pensó que era algo que le había sentado mal a su sistema digestivo y al no seguir esta señal del destino, lamentablemente no estaría tan preparada para afrontar una de las noticias más fuertes de su vida. También, ya dicho, le estaba doliendo la muñeca izquierda además de su cabeza, se le fue en unos momentos después de despertar, se le hizo extraño estas sensaciones, pero las ignoró por completo.
El día siguiente iba a tener una cita médica, en donde le dirían si tendría que empezar proceso de ortodoncia y el miércoles, ella tenía planeado tener una clase de cortesía en un club de voleibol para empezar a jugar de nuevo, dejar su deporte por la mudanza que tuvo fue un poco difícil para ella. En donde nada de esto ocurrió, todo lo que estaba planeado, se desplomó. El hecho de aceptar su destino, que cambió por completo, no fue fácil.
Ese lunes ella se animó y decidió maquillarse como nunca antes lo había hecho, estaba de vacaciones así que quería aprovecharlas. El maquillaje le quedó hermoso, se sentía linda y por lo tanto, todo fluía a su alrededor… la relación con su mamá estaba mejorando, la relación con su papá igual y la relación con ella misma también, pero lamentablemente la relación con su tío, terminaría ese día.
Alrededor de las nueve y media de la noche del día lunes la abuela de Katrina la llamó, pero aquella niña estaba ocupada quitándose el maquillaje y arreglándose para ir a dormir así que no contestó. El abuelo de Katrina estaba llamando con desespero a la mamá de ella, para avisarle que su hermano había muerto.
El grito de la mamá de Katrina no deja de retumbar en la mente de ella, ese ‘¿¡Qué!?’ nunca se le olvidará a aquella niña, que por dentro se sentía sola, aunque nunca lo dijera. Al momento de recibir la noticia, la mamá de Katrina se desvaneció, y por lo tanto, aquella niña que se sentía sola, también lo haría. Pidieron un taxi que las dirigiera a la casa donde falleció, el camino fue silencioso, tenebroso, y al mismo tiempo, sentían como si estuvieran en un sueño, como si todo fuera fantasía. El tráfico no estaba pesado, llegaron rápido, corrieron hasta la casa, y al entrar, los gritos de queja y frustración de sus abuelos le dolieron demasiado.
Policías dentro de la casa, llegó la ambulancia… para ella fue algo muy abrumador y muy agotador. Nunca pensó vivir la muerte de alguien que para ella fue su papá, le enseñó tantas cosas que no le cabía en la cabeza imaginar que aquel hombre con el que compartió toda su infancia, se fue, el destino se lo quitó. Nunca le perdonará eso al destino.
La habitación en la que estaba su tío estaba cerrada, quería entrar. Hizo todo lo posible para entrar allí, y por última vez, ver aquella persona que le enseñó demasiadas cosas. Como se mencionó, a Katrina le dolieron unas partes en específico al despertar ese día lunes, las cuales eran el dolor de la muñeca, de cabeza y de estómago y cuando aquella niña vio el cuerpo de su tío, la muñeca de él estaba doblada, su cabeza estaba hacia un lado, y una de sus manos las tenía en su estómago. Para algunos puede parecer tonto la casualidad que la dama le dio a sus dolores, pero para ella, si era algo en qué enfatizar.
Al ver el cuerpo de su ser querido, Katrina se tranquilizó porque pensó en que ya estaba descansando, ya está en un lugar mejor y podría estar disfrutando más, que está en un lugar pacífico, que era lo que él siempre quiso. Ahora, con lo que tenía que lidiar era con el gato que su tío había dejado solo, su dueño ya no estaba y ahora ella tendría que cuidar de él, además, de tratar de calmar a sus abuelos y a su mamá, cosa que no sería nada sencilla.
Nunca se lo podrá perdonar al destino, se preguntaba: ¿Por qué a mi?, ¿Por qué no a otra persona?, ¿Por qué a esta edad de mi vida donde comienzo otra etapa?... miles de preguntas pasaban por su mente rápidamente, tanto así que le era muy agotador despertar por las mañanas, ella sólo quería dormir o desaparecer un rato de la faz de la tierra, no tener preocupaciones, no tener que pensar tanto, no tener que sufrir tanto.
Ella, como todos los que sufren un duelo, tal vez se arrepientan de no haberle dado un último abrazo a ese ser querido o a esa mascota, es un proceso difícil, duro, y muy duradero, además, no es para nada lineal, uno que otro día se tomará con calma pero otros días serán difíciles, la ausencia de aquel ser es muy fuerte y más cuando todos los días lo veía y quería pasar tiempo con él, hasta el día de hoy Katrina lo extraña demasiado, imagina que lo abraza cada que se va a dormir y siempre cuando está distraída piensa en todos los momentos que vivió con él.
El cambio tan impresionante que vivió Katrina fue muy impactante para ella… irse a vivir de nuevo con sus abuelos, no querer volver a saber sobre su deporte, no interesarse sobre su salud tanto emocional como física. Simplemente fue mucha responsabilidad sobre su propia vida, porque cada uno de su familia cercana estaba enfocado en superar la muerte de aquel ser, en aprender a vivir sin él, ella hacía lo mismo, pero aquella niña que se sentía sola, en ese momento de su vida aún más. En el instante que supo que tenía que ser más madura de lo que ya lo era, quiso demostrar lo mejor de ella misma, aunque eso significara demostrar una sonrisa en el día, para que por las noches llorara hasta dormir.
Hasta el día de hoy, ha tomado un poco más de motivación para aprender a vivir la vida con su tío, tal vez ya no presente físicamente, pero ella sabe que siempre estará para ella, aún en las noches más oscuras, él siempre vuelve con la luz que los hacía brillar a los dos. Aquella niña que se siente sola siempre dice: ‘Los dos morimos el 6 de Enero, solo que uno dejó de respirar’. Nunca se lo perdonará al destino.
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